Stamina

Protectores de callos negros sin carbono

€36,90 Precio habitual
Precio unitario
para 
Impuestos incluidos. Envío calculado en el momento del pago.

Descripción:

Los protectores de manos CARBON son la opción ideal para quienes buscan una protección integral y un agarre eficaz, especialmente al combinarlos con magnesio. Están diseñados para atletas de todos los niveles que practican disciplinas como entrenamiento funcional, ejercicios de suelo, gimnasia artística y calistenia.

Características principales:

  • Universal: Ofrecen un agarre excelente en barras, anillas y equipos clásicos y rugosos, como mancuernas y pesas rusas.
  • Diseño GRATIS: Modelo sin orificios para los dedos, con ergonomía y soporte para la muñeca, ideal para una variedad de ejercicios de gimnasia.
  • Elemento de refuerzo lateral patentado: Diseñado especialmente para adaptarse a la forma de los callos, ofrece una sujeción eficaz.
  • Ángulo de atado en "Y": La correa y el refuerzo lateral crean un ángulo de cordón en forma de "Y" para distribuir uniformemente el peso del atleta a lo largo de la muñeca.

Materiales:

  • Correa de poliéster con revestimiento de neopreno.
  • Anillo y ojal de PVC para ajustar el puño.
  • Material sintético con un grosor de 2,2 mm para un agarre y una protección óptimos.

Diseñado en Italia: Producto diseñado en Italia con materiales probados y aprobados por atletas europeos de alto nivel.

Instrucciones de uso:

  • El cierre de velcro permite ponerlo y quitarlo fácilmente.
  • Los protectores de manos CARBON se pueden usar con o sin magnesio.

Instrucciones de limpieza:

  • Se recomienda lavar a mano para conservar los materiales.
  • Evite secar al sol después de lavarlo.

Garantía y desgaste:

  • Este tipo de producto no tiene garantía de dos años, ya que los protectores de callos se consideran "productos perecederos".
  • El desgaste depende de varios factores, entre ellos el tipo de barras utilizadas, el método de uso, el peso del atleta y la intensidad del entrenamiento.
  • Se recomienda evaluar periódicamente el estado de los callos y reemplazarlos si es necesario, por ejemplo cada 4/6 meses o según se requiera, para garantizar un entrenamiento seguro y un rendimiento óptimo.